Oct
09

Luchamos contra el fraude (I)

Hacienda somos todos, sí. Pero esto es como ser católico: hay contribuyentes practicantes y contribuyentes no practicantes. A cada cual hay que respetarlo con sus creencias y eso es lo que hemos hecho, en este caso, desde el Partido Nacionalista Vasco. En este contexto se explica la valía y el buen hacer de Juan Ramón Ibarra, jefe de la Inspección de la Hacienda de Bizkaia.

Entre 1989 y 2004, mientras estuvo al mando de la inspección en la Hacienda, Ibarra actuó siempre por el bien de Euskadi y de todos nosotros: elaboró una lista de 209 contribuyentes que no podían ser investigados por los inspectores; cuando querían acceder a estos contribuyentes blindados no podían hacerlo, aparentaba que el propio Ibarra se iba a hacer cargo de esos 209 protegidos. Y no lo hizo nunca. Alguna razón tendría.

Es verdad que durante ese periodo aumentó su patrimonio en 337.000 euros. Pero él ya dejó claro que era una ayuda de su difunto padre: un sobre repleto de billetes de 500, que es así como los vascos nos ayudamos entre nosotros. ¿Había algo que reprocharle a Ibarra? En absoluto. Por eso, la Audiencia Provincial de Bizkaia le absolvió de todos los cargos.

Y ahí que salimos todos en tromba, entusiasmados, a alegrarnos por la sabia decisión del juez. Yo, el primero de todos. Como presidente del Partido Nacionalista Vasco expresé mi “satisfacción y felicidad” por la sentencia absolutoria. “Hoy podemos felicitarnos por la prudencia que hemos tenido desde la Diputación Foral de Bizkaia y desde el PNV de Bizkaia para aguantar lo que el ánimo nos pedía decir públicamente, en algunos casos, ante tanta crítica injustificada por parte de algunos agentes políticos”. Etcétera.

Resulta que luego vino el Tribunal Supremo y acabó condenando a cuatro años y medio a Ibarra. ¿Qué se podía esperar de un tribunal español?