Oct
10

Luchamos contra el fraude (II)

Ayer comentaba en mi bitácora que Hacienda somos todos, pero algunos más que otros. Hay quienes, ante dificultades personales o empresariales, o por las razones que sea, no tienen con qué pagar a Hacienda. Existen una serie de cauces aburridísimos para estos casos, pero en el Partido Nacionalista Vasco somos muy imaginativos, así que en Gipuzkoa optamos por una vía original: el Sistema Bravo. Y olé.

En Irún, entre 1990 y 2004, se llevó a cabo una práctica totalmente eficaz y absolutamente eficiente: el contribuyente moroso se presentaba en la oficina de la Hacienda. Jose María Bravo, jefe de la oficina, le prometía saldar sus cuentas, incluso con rebajas fiscales, a cambio de que le entregara una cantidad pactada en metálico. Salían ganando las tres partes: el moroso pasaba a la lista de insolventes y ya no tenía que pagar; Bravo se llevaba la paga en metálico por la brillante ejecución de su sistema (la patente, por si sola, es una pasta); y la Hacienda se dejaba de preocupar de un moroso más, porque a nadie le gusta estar detrás de la gente pidiendo que paguen.

Por desgracia, los tribunales no supieron ver los beneficios del sistema. Condenaron al ex jefe de la Hacienda de Irún a 11 años de cárcel y diferentes penas de inhabilitación, y a devolver a la Hacienda foral de Gipuzkoa 1,9 millones de euros. La Justicia y las agencias tributarias, todas obsoletas. Dicen que una subinspectora descubrió en junio de 2006 irregularidades en un expediente que permitió después abrir la investigación del supuesto fraude, irregularidad que puso en conocimiento de su “inmediato superior”. Por fortuna para todos nosotros, la cadena de comunicación se rompió. Hay cosas que es mejor dejarlas quietas.