Oct
16

Infraestructuras sostenibles

La construcción de infraestructuras es una oportunidad sin igual para “ayudar” a las empresas del sector. Y a las que no lo son. No es que nosotros, como Partido Nacionalista Vasco, lo hayamos hecho, no; pero cuando vayáis a construir una autopista, ya veréis como el dinero entra y entra y entra…

Como buenos gestores que somos, nuestro paso por las instituciones ha sido, es y será impecable. Bidegi es un gran ejemplo. Nuestra gestión se caracterizó por los desfases presupuestarios (sobrecostes o desviaciones, sinónimo a la elección del consumidor), que son tremendamente beneficiosos para quienes los cobran, que suelen ser gente de bien. Tampoco es que el desfase haya sido significativo: en el Segundo Cinturón de San Sebastián (integrado en la AP-8), 92 millones de euros; en dos tramos de la AP-1 (Eibar-Vitoria), 155 millones de euros. Entre 38% y un 65% de sobrecoste. En total, 247 millones de euros de más pagados por Bidegi. Calderilla.

El sobrecoste está completamente justificado: todos conocemos la “maldición” que tiene Gipuzkoa con la geotecnia, tal y como dijo Eneko Goia, exdiputado de Infraestructuras. ¿Que no la conocéis? Pues los que fueron a hacer la obra, tampoco. Y claro, comenzaron a aflorar durante las obras “numerosas dificultades” imprevistas. Todo perfectamente justificado.

Menos para el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP), que concluyó en un informe que los incrementos presupuestarios aprobados por el Bidegi del Partido Nacionalista Vasco “transgreden la normativa de contratación administrativa”. El TVCP es ETA.